Estos metros de césped y geranios
son los nietos amnésicos
de aquellos arbustos plantados
décadas atrás por las manos
de aquel pequeño hombre honrado,
un incomprendido entre los humanos.
Nació en un remoto lugar
donde los campos y la leña
daban la bienvenida al viajero,
y los ríos era el líquido elemento
que en la ciudad es objeto pasajero,
ignorante selva de vidrio y cemento.
El parque por el que siempre paso
luce bello pero abandonado.
Qué distinto cuando el abuelo,
empuñando pico, sudor y palas
removía maleza y piedras del subsuelo
dejando césped bueno, desechando yerbas malas.
Y aunque hoy duermes bajo alfombra verde
veo ahí tu parque -aunque de lejos-.
queda en mi memoria de niño
mi abuelo sembrando con cuidado cada plantita,
y de todos tus recuerdos te evoco con cariño,
mi querido abuelo, don Pantita.
07OCT2014

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