Autoría: Alex R. T'ang
¡Revienta fodonga la bola!
Con aires de gran doctora
deposita su descomunal cola
mientras raja de todos la traidora.
Como en la oscura Inquisición,
señala y acusa despiadada
como muestra de su bruno corazón,
ríe con cinismo la desgraciada.
¡Revienta fodonga la bola!
Alucina ser gerente la maldita,
tan diabla ella que todo lo controla;
si la desoyen, cuando puede, se desquita.
Qué miserable es su existir,
con nadie se casa; mas es siempre servil
con quien de su billetera puede subsistir,
tan roñosa y calculadora es la muy vil.
¡Revienta fodonga la bola!
Come porquerías, mejor dicho, ¡engulle!
Traga pan, salchicha y mucha Coca Cola,
y si no huevea, ataca a la gente y la destruye.
Se vanagloria de cosas intrascendentes,
alardea de lo fútil como su ópera prima,
en su vida nada suyo es transparente,
a la autoridad ya la moral se las pasa por encima.
¡Revienta fodonga la bola!
Abyecto ser de trescientas libras y un poco más.
El único destino suyo es el quedarse sola.
¿Esperar de ella pizca de bondad? ¡Jamás!
Ociosa y arribista es la condenada,
vive en el Facebook y huye del trabajo:
esa es su vida de bruja malvada,
ni el Diablo se la lleva a patadas.
¡Revienta fodonga la bola!
¡Hasta nunca, Pokemón sin cola!
